Reflexología podal

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La reflexología podal se encuadra dentro de las denominadas terapias alternativas en el campo de la medicina natural.
Su utilización terapéutica se basa en la aplicación de masajes específicos en puntos, zonas y áreas reflejas de los pies, a fin de conseguir la estabilidad no sólo física, sino también emocional y espiritual del ser humano, esto es: su SANACIÓN.
La enfermedad se instala en el cuerpo físico tras un desequilibrio energético a niveles superiores, en nuestra alma.
El origen de la enfermedad está por tanto en nosotros mismos.
De ahí, que la solución real se encuentre también, única y exclusivamente en nosotros.
La Sanación implica un cambio de actitud ante la vida, el despertar a una nueva conciencia con la Humildad necesaria para aceptar nuestros errores y trabajar en ellos para transformarlos en lecciones aprendidas.
Por eso decimos que la Reflexología Podal es una terapia holística que trata a la persona como un

Todo (va más allá de lo físico, se encamina a la raíz del problema) para ayudarla a desbloquear los nudos energéticos que la impiden estar en contacto con su parte de luz, con su alma, y reconducir esta energía empleándola en su propio proceso de sanación. La historia de la Reflexología encuentra sus raíces en culturas de todo el mundo.
La mayoría de las antiguas civilizaciones hacen referencia al trabajo sobre los pies como forma de sanar todo el cuerpo y a su importancia en la vida espiritual.

En la sesión de reflexoterapia se suele empezar a tratar primero el pie izquierdo completamente para después seguir con el derecho.
En el pie izquierdo están grabados todos los sucesos que han ocurrido en nuestra vida, lo más íntimo de la persona.
Representan el pasado, lo emocional, lo psicológico, lo inconsciente, lo oculto.
Energéticamente está relacionado con el polo magnético por lo que es el más receptivo.
Es también el más delicado o sensible, en él se van a manifestar todos los problemas relacionados con alteraciones psicosomáticas, aún antes de que éstas puedan producir síntomas.
En él está representado nuestro hemisferio derecho, el creativo, el imaginativo, nuestra capacidad de crear armonía.
En el pie derecho también están grabados todos los sucesos acaecidos en nuestra vida pero en un sentido más físico.
Así, el pie derecho representa la parte más funcional y fisiológica del órgano reflejo.
Esto implica al presente, nos habla de lo que ocurre en el momento actual.
Está relacionado con la transmisión eléctrica de los impulsos nerviosos.
En él está representado nuestro hemisferio izquierdo, analítico y racional, por tanto nuestra capacidad mental para deshacernos de hábitos o esquemas negativos.
Los pies son un libro que el reflexoterapeuta debe aprender a leer e interpretar, para producir mediante la aplicación de un tratamiento coherente, los estímulos necesarios para que el cuerpo responda.
El terapeuta actúa, por tanto, de canal, como un catalizador no invasivo, que sabe dónde y cómo debe trabajar para conseguir que la persona sane.
Sin embargo, un trabajo bien hecho no asegura una curación milagrosa, ya que existen otros factores importantísimos en el proceso.
NADIE CURA A NADIE, sólo la persona enferma puede curarse o recuperarse de una dolencia.
El terapeuta, marca una línea de actuación recomendable para iniciar el proceso, pero evidentemente, es el organismo el que dispone de los mecanismos internos para realizarlo o no.
Es importante recalcar que realizar un tratamiento coherente, requiere tiempo.
No se trata, por ejemplo, de presionar en el punto reflejo correspondiente al estómago porque éste duela, se trata de trabajar las zonas reflejas implicadas en el proceso, que pueden ser múltiples, y escuchar los pies, sintiéndoles y dejando que sean ellos mismos los que nos guíen.

TRATAMIENTOS De forma terapéutica se recomienda en los siguientes casos: Todo tipo de alteraciones psicosomáticas:
    -   Insomnio, ansiedad, depresión, estrés, angustia, miedos nocturnos, taquicardias, problemas digestivos de origen nervioso, vértigos, neuralgias en general, jaquecas, cefaleas, alteraciones de la personalidad, colon espástico o irritable, anorexia y un largo etcétera de alteraciones cuyo origen se desconoce o no se encuentra su causa.
Trastornos motores o funcionales músculo-esqueléticos:
    -   Problemas vertebrales, articulares, degenerativos, reumáticos, contracturas musculares.
    -   Disfunciones metabólicas.
    -   Traumatismos, lesiones, contusiones, fracturas, esguinces.
    -   Deficiencias circulatorias, varices, piernas pesadas.
    -   Desarreglos hormonales: menopausia, problemas menstruales, esterilidad, etc.
    -   Dolores en general.
    -   Padecimientos nerviosos, tanto motores como sensitivos, enfermedades degenerativas, lesiones.
    -   Afecciones inmunodefensivas, alergias.
    -   Insuficiencia respiratoria; asma, bronquitis, catarro
    -   Pre o postoperarios
    -   Pie planos, cavos, juanetes.

Son tan sorprendentes los efectos beneficiosos que esta terapia nos brinda que sería imposible citarlos todos.
Por ello, agrupamos aquí los más frecuentes en forma de resumen : - Induce a un profundo estado de relajación y bienestar.

- Estimula la energía vital. Libera los bloqueos existentes y la hace circular de forma armónica y equilibrada.

- Mejora la circulación sanguínea y linfática, a nivel local y general. Evitando que existan estancamientos de sustancias o residuos de desecho en los tejidos.

- - Equilibra las transmisiones nerviosas. Produciéndose un perfecto ajuste del sistema de retroalimentación e interconexión entre todas las partes de nuestro organismo.
Contribuyendo a mantener el medio interno en prefectas condiciones: "Homeostasis".

- - Depura y limpia el organismo de sustancias tóxicas y materiales de desecho procedentes de la respiración y nutrición celular.

- - Favorece la respiración y la nutrición celular. Aprovechando las sustancias que puede haber retenidas en los tejidos y que, al ser liberadas, se reutilizarán como materia prima para favorecer la síntesis de otras sustancias vitales.

- - Reduce el estrés, tensión y ansiedad.

- - Normaliza las funciones orgánicas, glandulares y hormonales.

- - Estimula las defensas del organismo.

- - Alivia el dolor.





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