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Cuando recibimos por primera vez un cristal, debemos tener en cuenta que tiene un pasado que desconocemos. Ellos absorben las vibraciones de los seres que entran en contacto con ellos, así como también están expuestos a otros factores contaminantes, como son : la polución, la contaminación eléctrica, la polución sonora, la falta de luz.
Por ello es necesaria la depuración de todas estas energías para restituirles su estado neutral, no solo en cuanto la adquirimos, sino también al principio y término de cada sesión terapéutica y cada cierto tiempo mientras no se utiliza.
Y una vez purificados debemos proteger nuestros cristales de cualquier emisión ambiental contaminante.
En Gemoterapia se usan muchas de las cualidades de las gemas para obtener su efecto terapéutico, una de las cualidades a tener en cuenta es su configuración externa y así usaremos los cristales de una sola punta para dirigir el flujo energético, los cristales de doble punta para transmitir energía en ambas direcciones, las drusas como armonizadores, las pirámides para generar un campo de energía estable y equilibrado, etc
Podemos también recurrir a la programación de un cristal, proyectando en él intenciones y pensamientos para que luego sean descargados en determinada situación o en otras personas que necesiten sanación
Otra de las opciones terapéuticas es la utilización de las gemas correspondientes a cada chakra. Por similitud de vibración energética del color.
Los chakras son centros energéticos, puntos donde se cruzan los canales por donde fluye la energía.
Cada uno posee una vibración energética diferente, la cual puede activarse o ser reforzada mediante una gema que presente una vibración energética similar.
El primer chakra situado en la pelvis, trabaja sobre los órganos sexuales, aparato urinario y excretor. A nivel etérico la activación de este chakra proporciona optimismo y vitalidad. Su color es el rojo. Admite piedras rojas o negras.
El segundo chakra, situado por debajo del ombligo, a nivel físico aporta energía al aparato digestivo, y a nivel emocional se relaciona con la sexualidad. Su color es naranja y admite piedras del mismo color.
El tercer chakra ubicado en el plexo solar, es el receptor de las emociones (miedos, autovaloración, confianza y seguridad). A nivel físico trabaja estómago, páncreas, hígado y vesícula biliar. Su color es amarillo-dorado y admite piedras del mismo color.
El cuarto chakra es el cordial. Trabaja sobre el corazón, tanto a nivel físico como emocional. Es el dador de amor incondicional. Combina dos colores: verde y rosado. Admite piedras rosadas, verdes o que combinen ambos colores.
El quinto chakra es el laríngeo, se encarga de tiroides, amígdalas y garganta Ayuda en la expresión de los sentimientos a través de la verdad. Su color es azul y se trabaja con piedras del mismo color.
El sexto chakra es el Tercer Ojo. En el plano físico trabaja adenoides y sistema nervioso en general. Su activación implica el desarrollo de la intuición. Su color es el azul añil o azul índigo. Se trabaja con gemas de este color, aunque también admite las vibraciones blancas o violetas.
El séptimo chakra corresponde a la zona de la coronilla. El tratamiento de este chakra ayuda a los problemas relacionados con la cabeza, jaquecas, neuralgia, insomnio, confusión. A nivel etérico permite la conexión cósmica, la apertura y la comprensión del Todo. Responde a las vibraciones blancas, violetas o doradas.
El campo terapéutico de los cristales se puede ampliar gracias a los esencias o elixires de gemas. Líquidos capaces de penetrar en nuestro cuerpo y resolver algunos problemas de salud. A través de la estructura cristalina las gemas son capaces de emitir vibraciones repetitivas y uniformes. En respuesta a ello, el cuerpo se sintoniza a estas vibraciones y alanza un equilibrio.
Por eso la curación con elixires se considera como complementaria y reforzante de la terapia tradicional a través de la imposición directa de las gemas sobre el cuerpo. Otra ventaja de los elixires es la posibilidad de su aplicación externa en forma de pomadas, aceites, añadidos en cremas o para lavados. Así se pueden tratar zonas como las articulaciones, en las que es muy difícil colocar piedras directamente sobre ellas.
Los elixires de cristales actúan de forma similar a los preparados homeopáticos. Es una terapia de información en la que no se intenta actuar sobre los síntomas de la enfermedad a través de sustancias activas, sino que se suministran al organismo unos impulsos que lo estimulan para volver a encontrar su propio equilibrio.. Un llamamiento a las fuerzas autocurativas.
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