En 1583 la Iglesia Católica instaló su "reforma" del tiempo conocida como el Calendario Gregoriano.
Simultáneamente a la proclamación del Calendario Gregoriano fue el desarrollo del tiempo mecanizado, la base de toda la tecnología de máquinas.
En lugar de una frecuencia de tiempo galáctica 13:20, el Planeta fue legado con la frecuencia 12:60 (12 meses al año y 60 minutos la hora) de la tecnología de máquinas.
Hasta que la raza humana esté dispuesta a reconocer su error de vivir en un tiempo equivocado y quitarse a sí misma de la influencia de este tiempo erróneo, la humanidad no tendrá ninguna esperanza de curarse a sí misma de los problemas que ella misma ha creado.
El primer paso inmediato que necesita ser tomado es liberarse del Calendario Gregoriano, reemplazándolo en su lugar por el Calendario matemáticamente adecuado de las 13 Lunas.
El Calendario de las 13 Lunas es la pieza clave de la nueva dispensación de tiempo.
El espacio es físico, por esto naturalmente tenemos una civilización materialista.
El tiempo es de la mente. Así que cuando empezamos a entender el tiempo verdaderamente, estaremos participando en una fase de la evolución que es mental y espiritual.
Si uno posee un estándar de medida desigual, el estándar de medida desigual es programado en su mente.
El calendario de las Trece Lunas es la puerta evolutiva que se está abriendo para desprogramar las mentes y encontrar otra realidad
La perfección armónica del calendario de 13 lunas/28 días, lo convierte en el vehículo perfecto para codificar las diferentes dimensiones cíclicas del orden sincrónico Este es el significado real del tiempo como la cuarta dimensión.
El instrumento de medida de la cuarta dimensión se denomina Módulo Armónico.
Este está basado el el Tzolkin, la clave del sistema calendárico de los Mayas.
El Tzolkin clarifica los patrones de sincronicidades.
Una vez que los patrones son conocidos nuestras alineaciones u alianzas se intensifican.
Los 20 signos sagrados y los 13 números de Tzolkin, son los guías del destino que monitorean las sincronicidades de nuestras vidas.
Por medio de nuestra fecha de nacimiento somos uno de los 260 kines codificados en el Tzolkin. A esto se le denomina firma galáctica, la cual trae un mensaje especial al destinatario.
Este es el comienzo de innumerables mensajes y sincronicidades a las que llegamos estando en armonía con el orden natural y entendiendo el tiempo como la evolución de la conciencia.
Los mayas sabían como mediar y colocar el conocimiento en la mente planetaria, dejaron estos conocimientos para que los humanos de hoy en día recuerden su herencia galáctica y cambien el curso de la historia.